Mi primer fracaso con piezas “light”
Está claro que contra menos pese la bicicleta más rápido iremos con ella pero hay que tener en cuenta dos límites muy importantes, el precio y la resistencia. Cuando encuentras un componente a un coste razonable es muy fácil caer en la tentación de saltarse la segunda frontera. Esto me ocurrió con este cierre para la tija del sillín.

El cuerpo de aluminio con tornillo en titanio, su diseño espectacular y minimalista, sus menos de 10 gramos y los apenas 11 Euros que costaba lo convirtieron en una irresistible tentación. Lo compré en Fizzbikes hace unos meses y cuando lo tuve en la mano me dio cierta sensación de fragilidad sobre todo en el tornillo, es ridículamente pequeño. Llegué a plantearme incluso llevar otro tornillo de repuesto pero me dije: “para que quieres una pieza ligera si tienes que llebar encima otra de repuesto”.

